miércoles, diciembre 16, 2009

El primer circo de los venezolanos

Venezuela lleva una década reescribiendo numerosas páginas de su historia e inaugurando otras porque la vida útil y creativa de sus habitantes no se detiene jamás. Y cuando son artistas los que pergeñan esas nuevas sagas, estas tienen ese no-se-qué capaz de evocar al nostálgico sabor de la guayaba y estremecer por el valor de la novedad que exhiben, como es el caso de la Compañía Nacional de Circo (CNC) y su espectáculo Aquiles en el jardín de los retazos.
Afirmamos esto porque no hay huellas visibles que durante en los últimos 200 años se haya forjado y puesto en marcha otra empresa cultural similar y con las dimensiones y ambiciones de la actual CNC, una innegable realidad que se materializó en tres meses y la cual ahora se muestra, bajo su carpa, desde la arena del viejo coso taurino de Caracas.
Este primer montaje de la CNC es además un homenaje al poeta y escritor Aquiles Nazoa (Caracas, 17 de mayo de 1920 / Valencia, 25 de abril de 1976), al utilizar su obra Vida privada de las muñecas de trapo, la cual se materializa en un cuarto mágico de retazos y costuras, donde la maquina de coser hilvana en cada puntada una historia de recuerdos y anécdotas. Ahí Aquiles, el personaje central de esta historia, evoca a los muñecos, compañeros de su infancia, y a los personajes de la Caracas de antaño, interpretados por payasos, acróbatas, equilibristas, músicos y trapecistas.
Aquiles en el jardín de los retazos es un espectáculo festivo, centrado en el riesgo y la sorpresa de los malabaristas, en los artificios y la magia extraordinaria del dúctil cuerpo del acróbata y en las muecas polisémicas de los payasos, todo ese tinglado de seres fantásticos que hacen posible al circo, desde hace miles de años cuando se separó de su otro hermano, el teatro, para marchar por escenarios paralelos y desde ahí entretener y educar a la humanidad, para hacerle más alegre o feliz su tránsito terrestre.
La debutante agrupación impactó a las mil 300 personas que colmaron la carpa el Nuevo Circo de Caracas, durante cada una de sus representaciones, con sus 120 minutos del más impresionante montaje circense que haya visto jamás en esta capital criolla, basándose en las destrezas físicas de sus integrantes, no menos de 50 artistas y técnicos imprescindibles.
Ahí, a lo largo de 13 escenas por cada función, se exhibieron, con perfecta sincronía y depurados estilos 16 números circenses, que iban desde acrobacias aéreas en telas, payasos, equilibrios con aros, rueda alemana, monociclos, malabares con escobas y sombreros, equilibrio en sillas, dúos de trapecio, antipodismo, dúos de acróbatas y para cerrar es explosión lúdica, apuntalada con luces multicolores y música en vivo con ritmos populares bailables.
Y todo concluye con la lectura del Credo de Aquiles que recordó, una y otra vez, al público como los poderes creadores del pueblo radican en la más alta experiencia humana, especialmente las que manan de esas artes que pugnan por transformaciones hacia una vida perdurable y feliz. Tal como ha reiterado, con palabras y hechos artísticos ponderables, la directora y escritora Marisol, una nieta de los legendarios actores de teatro y de circo Lily Álvarez Sierra y Gabriel Martínez.
Este primer circo de los venezolanos reaparece en enero y se lleva su carpa, su alegría y sus fantásticos personajes a otras regiones de esta Tierra de Gracia.
Elenco
La dirección general de la CNC está a cargo de Darwin García, mientras que la producción es Jericó Montilla y un elenco conformado por: Katay Santos, Luis Morales, Gonzalo Velázquez, Alina Rodríguez, Roberto Arego, Gaspar Trejo, Antonio Benítez, Oswaldo Barreto, Gloria Núñez , Alejandro Mariscotti , Roberto Suárez , Milagros Alonso y Alejandro Sánchez, entre. otros.



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